pasó el celular de Dios, pero parece que cambió de compañía y ahora tiene otro número”, cuenta mientras chupa la bombilla del mate y raudamente escupe al costado “porque el primer mate del día es asqueroso”.Además confiesa: “para ganar el último torneo argentino con Boca, no sabía qué hacer, de casualidad encontré en un cuadernito que Carlitos Bianchi se olvidó en casa la dirección de e-mail de Dios, y le mandé un par de correos muy fuertes a ver si me daba bola, y al final cumplió pero hasta ahí”.
El D.T. boquense dice que sigue llamando al celular de Dios cada tanto, pero que ya perdió toda esperanza, y agrega “ahora lo estoy buscando en Facebook, pero todavía no lo hallé, le voy a preguntar a María Valenzuela si sabe donde encontrarlo y sino renuncio”.
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